Por: Carlos Mejia A http://sindicalistas.blogspot.com
La unidad de la izquierda es una de las tareas urgentes que todos reconocemos como prioritarias. En ese sentido se ha constituido la Coordinadora Político Social y hacia allí avanza la asamblea Nacional de los Pueblos. Para algunos camaradas también pasa por este proceso la unidad orgánica de nuestro partido con Patria Roja.
En la ceremonia del 80 aniversario se corearon lemas, se lanzaron vivas y se anunció entre aplausos el deseo de dicha unidad. Pero bueno, ¿no seria bueno antes de seguir felices en dicho camino detenernos y sopesar un poco las cosas? Mi hipótesis general es que la unidad orgánica, es decir un proceso que implica la formación de un nuevo partido a partir de la disolución de nuestro partido y de Patria Roja es un error político que no fortalecería a la izquierda peruana ni al proceso necesario de renovación que requiere.
En primer lugar, debemos señalar algunos considerandos. Los entusiastas de esta unidad, asumen que tal proceso implica objetivamente un beneficio para ambas agrupaciones políticas. Es decir: todos ganamos con la unidad. Y esta idea precisamente me parece errónea. La unidad no nos beneficia por igual. Patria Roja sale ganando mucho más con la unidad orgánica. Veamos:
En primer lugar, gana una mayor legitimidad histórica. Esto tal vez parezca algo superfluo para algunos camaradas pero tiene su importancia. Patria Roja como sabemos se forma en los años 70s a partir de la ruptura de Bandera Roja. es parte del proceso de división chino-soviético de aquel entonces. Patria Roja ha sido maoísta fundamentalmente y durante mucho tiempo ha leído a Mariátegui desde los ojos de Mao. Afirmar que Patria Roja es el partido fundado por Mariátegui en 1928 es una exageración histórica. Pero basta ver la página web de Patria Roja (http://www.patriaroja.org.pe/) para ver que ahora reclaman haber sido fundados por el propio Mariátegui en 1928. Bueno, pueden pensar así, porque nuestro partido ha dejado que esa idea pase sin observarla, "en aras de la unidad".
Jorge del Prado puede haber tenido muchos defectos y virtudes, pero una de las cosas que nos ha garantizado es el vínculo histórico con los fundadores originales del Partido de Mariátegui. A través de todas las divisiones y rupturas, esa línea histórica se ha mantenido. Ahora, estamos compartiéndola generosamente con los maoístas.
Los entusiastas de la unidad señalan que así, los comunistas tendrán un solo partido. Pero eso no es exacto. El término comunista siempre ha sido reclamado por muchos grupos revolucionarios y marxistas. desde un punto de vista histórico, nuestro partido era el único en atribuírselo en la medida que mantenemos una línea de continuidad desde Mariátegui. Pero desde un punto de vista doctrinario, programático, ideológico, la legitimidad es más complicada. ¿porque reconocemos solamente a los maoístas? ¿Y los troskistas, albaneses, luxemburguistas, consejistas, que también se reclaman comunistas en nuestro país? Todos ellos, en diferente número se auto titulan comunistas. Hasta hay un "partido comunista (reconstituido)" . Entonces, si se trata de ser exactos, no es esta la unidad de "todos los que se denominan comunistas" sino sólo de nuestro partido y los maoístas. ¿Por qué?
Dentro de las corrientes ideológicas que bajo el nombre de marxistas o comunistas se han desarrollado, la de los maoístas es probablemente la que mayores discusiones ha provocado. No vamos a repetir la vieja discusión si el maoísmo es marxismo o no. Probablemente sea una discusión bizantina a estas alturas. Pero, lo que si resulta importante es entender que un proceso de unidad organiza debe realizarse para obtener una mayor eficacia política, un mayor poder y una mejor correlación de fuerzas para la izquierda en general.
La izquierda busca la unidad desde una situación de derrota. No nos engañemos. nuestra alianza con Patria Roja en el 2006 obtuvo 0.27% del respaldo electoral. de cada mil personas, solamente 27 votaron por Moreno el 2006. No es para flagelarnos que recordamos este dato de la realidad. es para entender la imperiosa necesidad de un cambio sustantivo, radical, profundo en las maneras de pensar y actuar en la izquierda. a veces parece que muchos camaradas entusiasmados con los triunfos de otros países, confunden el mapa y creen estar en Venezuela, Brasil o Bolivia. No. En el Perú la izquierda sigue siendo minoritaria, sin articulaciones fuertes con la sociedad y basada fundamentalmente en gremios laborales y reclamos regionales.
Es por eso que es imprescindible un cambio real. Una refundación de la izquierda. En eso todos podemos estar de acuerdo. Pero allí es donde los compañeros de Patria Roja han avanzado menos. Todos sabemos lo que significa la "autonomía sindical" y la necesidad de darle al gremio laboral (la CGTP o el SUTEP) un espacio de soberanía que no debe nunca reducirse a la instrumentalización del sindicato como una correa de transmisión partidaria. La crisis del SUTEP -podríamos decir, su práctica división- puede explicarse entre otros motivos en una conducción partidaria que restringe la autonomía sindical hasta casi desaparecerla. ¿es así como pensamos articular nuestra relación con la CGTP? Ya los tiempos de la intolerancia han pasado. Más allá de nuestros errores y de lo mucho que tenemos que mejorar, la CGTP no es un apéndice del partido.
Porque en el partido, a contramarchas y en medio de debates y discusiones hemos aprendido a escuchar y tolerar. A dudar y criticar. Lamentablemente, como puede verse en la imagen adjunta, tomada de una revista oficial de Patria Roja y entregada a todos los asistentes a la ceremonia del 80 aniversario de la fundación de nuestro partido, entre los maoístas el culto a la personalidad sigue manteniéndose y alcanza niveles realmente de escándalo. Camaradas, el culto a la personalidad no es la manera con la que vamos a incrementar la confianza de las masas y los trabajadores. Repitiendo los errores del pasado no vamos a hacer un mejor trabajo organizativo, ideológico o programático. Hoy en día, seria impensable en nuestro partido un articulo semejante sobre nuestro secretario general o cualquier otro dirigente, vivo o muerto. La izquierda no necesita "maestros, guías y conductores" que en vida sean elevados a las alturas de Marx y Lenin. Defender este tipo de panegíricos es caer en el conservadurismo de izquierda que nos mantiene así, al borde de la desaparición y la ineficiencia política extrema.
La realidad también es cierto, es que ya sea por dejadez, falta de disciplina o realidad; los maoístas aparecen siempre como más numerosos. En la ceremonia aparentemente la relación era de dos a uno. Dos de ellos por uno de nosotros. Puede ser que nuestros camaradas efectivamente sean mas remolones para ir a las actividades y ceremonias. Puede ser. Talvez seamos menos. Una razón más para andar con pies de plomo en este proceso de unidad. La historia nos enseña que cuando un partido más grande se une a otro más pequeño, lo que pasa es que uno se devora al otro. Cada uno de nosotros conoce por su propia experiencia como los maoístas entienden el concepto de "hegemonía". Todo para ellos, nada para los otros.
Finalmente, lo que trato de decir, es que el proceso de renovación y cambio necesario para la izquierda peruana, camina con paso lento en Patria Roja. La permanencia indiscutible de Alberto Moreno en su puesto de secretario general a pesar de derrotas y problemas, más que un signo de conducción, puede ser síntoma de resistencia al cambio.
Una organización partidaria nueva "de los comunistas" que implique la hegemonía de los maoístas en la misma, daría a los sectores más conservadores de la izquierda nuevas fuerzas. Cambiarían el estilo de trabajo en la CGTP. Estancaría el proceso de renovación y cambio de la izquierda. Relegaría a nuestros cuadros a la congeladora política. Pero lo peor, lo realmente grave e importante, es que frustraría las esperanzas de los trabajadores, los pobres y explotados del país, que mantienen su sueño de una izquierda de verdad, radical, joven, revolucionaria y eficaz.
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