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EL OJO QUE LLORA O EL BOTON SIN OJALES
Por Fredy León

"La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti".
John Donne

Son un caso estos liberales de pacotilla que acostumbrados a cazar mariposas a cañonazos, se han lanzado con todo a una nueva caceria de brujas. Así como ayer enfilaron todas sus baterias conta la Comisión de la Verdad y la Reconciliación; ahora, su nueva víctima es la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Don Andrés, el pirómano de la palabra, cual valiente sastrecillo califica a la CIDH de "Corte Interamericana de Defensa de Hijueputas" y como para que no quede dudas de que realmente estamos frente a un valiente caballerito se autopropone el solito para escribir el epitafio final de la CIDH con un sonoro "Andáte a la puta que te parió". Claro, siempre y cuando, Alan García le dé el visto bueno. Experiencia no le falta, lo hizo sumisamente cuando Alberto Fujimori ordenó retirar a nuestro país de la CIDH para justamente tener las manos libres y poder cometer las fechorias que hoy pueden ser finalmente juzgados.

Referéndum!, referéndum!, brama Aldito. Y con esa sensibilidad única que lo caracteriza, entre disparates y chismes de callejón, se dedica a escarbar en los terrenos áridos de la CIDH para encontrar alguna forma de desacreditar a la Corte. Aquí no vale la pena perder el tiempo intentando analizar el fondo y la forma del fallo de la CIDH, lo que se trata es de lanzar la campaña de desprestigio y sembrar dudas sobre la labor de la Corte.

Aldito no se anda a medias tintas. Él sabe perfectamente que si algo le quita el sueño a su protegido, el corrupto ex-presidente Alberto Fujimori, es la posibilidad de que la CIDH lo encuentre responsable de la matanza de la Cantuta y con ello ponga en peligro su exilio dorado en el país sureño. Por eso que sabiendo que el actual inquilino de Palacio de Gobierno tiene deudas pendientes con la justicia por un hecho similiar, promueve de una manera ingeniosa la campaña contra el CIDH para inducir al gobierno de Alan para que retire al país de la CIDH. Y como en la historia de la pulga y la locomotora, dado que no puede por el momento detener la locomotora, se pone entonces a picotear al ayudante del maquinista para lograr su objetivo.

Desde la otra cloaca los restos del fujimontecinismo claman por sangre. Los mastines de la mafia creen que ha llegado el momento de saldar cuentas con la CIDH, y de esta manera buscan llevar agua a su molino para lograr que el velo de la impunidad proteja al fugitivo ex-presidente. Imagínense, una Corte compuesta según la sabia versión de don Andrés por "criptocomunistas, terroristas cobardes y filófobos que orgasmean cada vez que ven la foto de Abimael Guzmán", y que emitiese una condena contra Alberto Fujimori por los crímenes cometidos durante su triste mandato. No sería acaso la coartada perfecta para intentar presentar a Fujimori como una supuesta víctima.

E impunidad es la palabra que suena con fuerza en Palacio de Gobierno temerosos de que los fantasmas de Castro Castro despierten a otros fantasmas de el Frontón o Lurigancho.

Por eso que desde el gobierno intentan tambien desacreditar a toda costa la labor de la CIDH. Por que saben que tienen rabo de paja, promueven todo un escándalo mediático con el polémico fallo sobre el penal de Castro Castro, y tergiversan y mienten groseramente sobre el contenido real de la sentencia por los luctuosos hechos sucedidos en el penal Castro Castro, para vender una imagen de una CIDH coludida con el senderismo, infiltrado por izquierdistas, y buscan un chivo expiatorio en el inocuo ex presidente Alberto Toledo a quien echarle la culpa de los pecados ajenos.

Los oscuros lazos de sangre entre Alan y Fujimori van desbrozando peligrosamente el camino de un pacto vergonzoso de impunidad promovido por sus operadores políticos, para patear nuevamente el tablero y buscar con argucias de por medio que el Perú se retire del Pacto de San José y de esa manera eludir la posibilidad de que la justicia internacional les pida cuentas sobre sus responsabilidades políticas en los "excesos" cometidos en la lucha contra el terrorismo.

Y para completar la faena autoritaria que han desatado, un alcalde pelele resuelve declarar en cuarentena al monumento de "el ojo que llora", y como resulta imposible construir una muralla china a su alrededor o destruirlo (por el momento), decide ponerle candado hasta próximo aviso.

¿Y cuál es el motivo de toda esta rabieta?

El 9 de mayo de 1992 el gobierno de Fujimori llevó a cabo un operativo denominado "Mudanza 1" para trasladar a 90 mujeres recluidas por terrorismo en el centro penal "Miguel Castro Castro" a otros centros penitenciarios femeninos. Como consecuencia de este operativo se produjo un amotinamiento de los internos acusados por terrorismo y que acabó con la muerte de al menos 42 presos, muchos de ellos fueron ejecutados extrajudicialmente, y un miembro de las fuerzas policiales; 175 resultaron heridos y otros 322 reclusos que habiendo resultado ilesos fueron posteriormente sometidos a tratos inhumanos.

El 9 de setiembre de 2004 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, presentó una demanda contra el Estado del Perú pidiendo que se le declare responsable por la violación de los artículos 4 (Derecho a la Vida) y 5 (Derecho a la Integridad Personal) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. El 20 de diciembre del 2005 la señora Monica Feria Tinta solicitó a la Corte que además de reconocer las violaciones cometidas, el Estado del Peru asuma la obligación de "proveer reparación a las víctimas de los hechos mencionados de acuerdo a las normas del Derecho Internacional".

Dado que la justicia peruana no tuvo la suficiente entereza para determinar que fue lo que sucedió en el develamiento del motín es que la CIDH trató de determinar si efectivamente se cometieron o no "excesos" por parte de las fuerzas policiales al momento de intentar restablecer el orden y la ley en el penal de Castro Castro.

Estamos hablando de un excecrable hecho que sucedió hace 14 años y que algunos quisieran que se mantenga en el olvido absoluto, asi como pretenden que los terribles sucesos de el Frontón y el Lurigancho queden en el olvido. Según el fallo emitido recientemente por la CIDH señala que si existen suficientes elementos de juicio para establecer que efectivamente el Estado del Perú tiene responsabilidades en los luctuosos hechos sucedidos en el penal de Castro Castro. Es decir, el gobierno de Fujimori es responsable de la muerte de 42 reclusos que el Estado estaba en la obligación de garantizar su protección e integridad física. Muchos de ellos fueron ejecutados extrajudicialmente luego de haberse rendido.

Ésta es, y no otra cosa, la materia tratada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y sobre la cual versa la sentencia. Ahora bien, si el gobierno peruano cree que la sentencia no se sujeta a la verdad de los hechos, entonces tiene expedito el camino para solicitar a la corte una interpretación de la sentencia. Existe por lo tanto mecanismos dentro de la legalidad juridica para que el gobierno pueda demostrar que la sentencia emitida por la CIDH no se ajusta a la veracidad de los acontecimientos. Entonces, no hay motivos reales que justifiquen toda esta campaña irracional desatada contra la Corte y que piden que el Perú se retire de la juridiscción de la CIDH, por el hecho de que finalmente la impunidad se sancione y la justicia castigue a los responsables de estos crímenes atroces.

Aquí lo que no podemos aceptar es que en nuestro país la justicia sea selectiva y tampoco podemos aceptar ese mensaje sibilino que don Andrés y Aldito nos envian: "todos somos iguales, pero algunos son mas iguales que los otros". El hecho de que las víctimas del penal Castro Castro hayan sido personas acusadas de pertenecer a Sendero Luminoso, no cambia en nada la naturaleza del crimen de lesa humanidad que se cometió en el develamiento del motín. Hay quienes tratando de curarse en salud, pretenden justificar las arbitrariedades y atrocidades cometidas por las fuerzas policiales en la lucha contra la subversión, señalando que al frente tenían a un enemigo despiadado que sembro de muerte y destrucción nuestra patria.

Habría que recordar la campaña virulenta desatada por estos mismos personajes cuando aparecieron indicios que apuntaban a que Ollanta Humala podía ser el famoso capitan "Carlos" responsable de la detención y posterior desaparicion de dos campesinos en la zona de Madre Mía. Los que hoy se rasgan las vestiduras con la posibilidad de que se sancione a los responsables de las violaciones a los derechos humanos, no dudaron en "linchar" a Ollanta Humala sin esperar ni siquiera que la justicia se pronuncie.

O el cobro efectuado por Baruch Ivcher por la cantidad de 20 millones de soles, por el concepto de una indemnización que reclamaba al gobierno por los perjuicios económicos que le provocó la confiscación de su canal durante el gobierno de Alberto Fujimori, cantidad superior a la compensación económica que ordenó la Corte Interamericana de Derechos Humanos el 2001

Hay que acabar con la verguenza de vivir en un pais que acepta la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, la impunidad de los poderosos como si fuera algo normal, y de ver a presidentes electos por el voto popular andar sobre los cadáveres de sus víctimas, mostrando la arrogancia de un poder que se cree impune ante la ley y que piensa que no tiene ninguna obligación de rendir cuentas. Esas muerte ajenas pesan en la conciencia y no quiero que llegado el día no sepa que responder a mi hijo cuando él lea en la histora obscura de nuestra patria los hechos horripilantes que sucedieron, y donde los que supuestamente debian velar por el cumplimiento de la ley y la justicia, cometieron, dizque en nombre de defender la democracia, crímenes abominables.

Esas muertes no son mias y me resisto a aceptarlas sumisamente, y por eso, sabiendo que vivimos en un pais donde tenemos que optar entre el olvido o la memoria, entre la impunidad o la justicia... yo escojo por la justicia y la memoria.

 
 



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