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EL PARTO DE LOS MONTES
Por Fredy León

Aldito, el director de el diario el Correo, es de aquellos simpáticos mozalbetes que les gusta mirarse su ombligo las 24 horas del día. Opinador de oficio, para él la patria simplemente es una palabra de cuatro letras y su único compromiso es con su ego y su bolsillo. Obsesionado en forjarse una imagen de intelectual serio, y que muy a pesar del enorme esfuerzo mental que realiza, no logra levantar vuelo. Prisionero de algún dilema existencial que lo atormenta, Aldito no pasa de ser un charlatan ocupado en intentar "entablillar la pata de la rana, dando una en el clavo y otra en la herradura".

Y es por eso que si aceptamos que el hombre es la suma de todos sus actos, colegiremos que Aldito sigue en deuda consigo mismo.

Es divertido leerlo, pero resulta dificil tomar en serio lo que escribe, porque con él la estupidez no tiene límites. Lleva la imaginación al absurdo, como cuando propone " trasladar a los miserables pobladores de Huancavelica a los áridos desiertos de Ica para que se dediquen a la producción de espárragos". O cuando apelando a los sentimientos mas primitivos de un falso patriotismo se lanza a una campaña chovinista buscando generar animadversión contra el pueblo boliviano levantando una supuesta actitud de algún contrabandista boliviano de medio pelo que dizque "en rechazo al gobierno de Evo Morales, amenazó con izar la bandera peruana en algún poblado boliviano". O su candorosa interpretación de los fatídicos acontecimientos que llevaron al golpe fascista en Chile, en donde por poco no nos cuenta que fué el mismísimo espíritu santo quien puso a Pinochet como el redentor de la nación chilena, amenazado -!cuando no!- por los malvados comunistas.

Definitivamente, Aldito tendría mucho más éxito como redactor de Hola o Vanidades que como director del diario fundado por Banchero Rossi, no sólo por lo frívolo y superficial de sus comentarios, sino porque la visión que tiene del país responde a ese enfoque light de la denominada generación X que comulgaron con el cuento de Francis Fukuyama de que la historia había llegado a su final, y que a partir de ahora era Hollywood la encargada de reescribir la historia, y que Aldito, como buen muchacho, aprendió todita la lección. Pero bueno, el diario el Correo no es tampoco "la cereza de la tarta" de la prensa nacional, y como solia decir mi abuela, los simples mortales necesitamos papel para envolver el pescado.

Aldito, exprimiendo todo lo que pudo de su espíritu sarcástico, enfila sus baterias contra la fenecida Izquierda Unida tildándola de "una utópica casa de putas". Me imagino que luego de tan brillante esfuerzo intelectual, de tal profundidad de pensamiento analítico, no queda otra alternativa que aceptar el juicioso enjuiciamiento expuesto por Aldito en las páginas de el diario el Correo, y aceptar que la IU sólo llegó a ser una "utópica casa de putas". Pero, si no fuera porque la memoria se niega a olvidar, porque los hechos forman parte de una realidad y que por más intentos que hagan de pretender reescribirlo de diversas maneras, no van a cambiar el sentido de la historia, y por que más allá del fracaso rotundo en que terminó esa aventura unitaria de la izquierda peruana, la Izquierda Unida en su corto periodo de existencia, se convirtió en un importante movimiento político de masas que influyó de manera decisiva en el desarollo histórico de nuestra patria. Y esta es una verdad dificil de negar..

No tengo la mínima idea de donde estuvo Aldito durante el lúgubre periodo que duró la guerra sucia en nuestro país y que desangró a nuestra patria. Es posible que andara tranquilamente deambulando sus noches de insonmio por la Gran Via o buscando compañia para su soledad en los Ravales. Por que solo asi se puede explicar tanta ignorancia y mezquindad política sobre lo que significó la Izquierda Unida e intentar negar el importante papel que jugó la Izquierda Unidad en la lucha contra el terrorismo senderista y el terror de estado que se ensañaron con inaudita violencia sobre miles de peruan@s.

Y porque quienes millitamos en la IU creímos en las posibilidades de la lucha democrática y asumimos nuestro compromiso con el país de una manera honesta y consecuente, es que muchos hombres y mujeres, militantes de frente político, fueron asesinados cruelmente. Como olvidar a Jesus Oropeza Chonta, dirigente campesino, militante socialista, torturado de una manera brutal y su cuerpo posteriormente incinerado, asesinado por efectivos de la Guardia Civil; como olvidar al valeroso Alcalde de Huamanga y consecuente militante comunista, Fermin Azparrent Taipe, asesinado por un comando senderista el 19 de setiembre de 1989; como olvidar a Ivan Pérez Ruibal, Consejal de la comuna del Cusco, militante comunista, profesor universitario, asesinado a sangre fria en los claustros de la Universidad San Antonio Abad del Cusco; como olvidar a Jorge Mungia, joven dirigente huancaino de la Juventud Comunista Peruana, quien luego de haber sido secuestrado y torturado fue asesinado de la manera mas salvaje e inhumana; como olvidar a la valerosa "madre coraje", Maria Elena Moyano, militante mariateguista y cobardemente asesinada cuando solo tenia 33 años; como olvidar a Pedro Huilca Tecse, hombre de una trayectoria limpia, honesta, consecuente; dirigente del combativo gremio de Construcción Civil, Secretario General de la Gloriosa CGTP, dirigente del Partido Comunista Peruano, asesinado el 18 de diciembre de 1992. Y asi podemos seguir nombrando a muchos militantes de la Izquierda Unida que ofrendaron su vida para que este país fuera un lugar digno para vivir.

La Izquierda Unida no fueron únicamente los miembros de su Comité Directivo, culpables directos de su debacle y desaparición, sino que principalmente fueron miles de hombres y mujeres, movidos por el ideal socialista y comprometidos con los destinos de nuestra patria, quienes dieron vida a este gran movimiento político que caló hondamente en el imaginario colectivo y se convirtió en una fuerza gravitante en la vida política nacional. Es cierto que hoy en día la IU pertenece al pasado, pero por respeto a todos aquellos que contribuyeron a la forja de este movimiento político es que resulta inadmisible aceptar la ocurrente adjetivización que hace Aldito de la IU.

Tal vez es mucho pedir al simpático director de el diario el Correo, pero habría que recordarle que la ignorancia y la mala fe no es un argumento válido en política.

 

 
 



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