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Alan García
y la muerte La Flauta Mágica, fue la última ópera de Mozart. Encargada por su amigo Emanuel Schikaneder, basado en Lulú, o “die Zauberflöte” de A. J. Liebeskind y en Sethos de Jean Terrasson. En esta hermosa ópera reciben los dos héroes Tamino y Papageno. El primero una flauta mágica capaz de cambiar el estado de ánimo de las personas que la oyen y Papageno un carillón mágico por querer acompañar al príncipe, carrillón que también puede hacer marchar hasta a los animales. Y realmente, en un momento determinado de la obra musical, estas dos armas mágicas logran salvar la vida a estos héroes. Después de los horrorosos cuadros de barbarie que nos llegan de Iraq, mostrándonos cuán cruel puede ser una guerra en un país dividido en muchos factores. No cesan los titulares que reinciden en la ampliación de la pena de muerte en el Perú. Así hasta la lideresa de Unidad Nacional Lourdes Flores, dijo ante RPP Noticias que es una terquedad y capricho la intención del presidente Alan García de insistir en el tema de reimplantar la pena de muerte en el Perú. "Yo creo que es muy peligroso, y hay que frenar este estilo que ya en el período 85 lo condujo a tomar decisiones herradas" (1). Alan García, afirmó por su lado que debe consultarse al país en un referéndum el cambio de la Constitución para incorporar la pena de muerte a los violadores de niños menores de siete años seguida de muerte. A través de una declaración, resaltó que no es la primera vez que la clase política se pone a espaldas del pueblo, "cuya inmensa mayoría exige más sanción y energía contra los delitos atroces". Con esta última iniciativa, Alan García reincide en querer ampliar al ámbito civil, la muerte como pena máxima en el Perú. Esto no es nuevo en los últimos 20 años de historia republicana, en junio de 1993 Amnistía Internacional criticaba uno de los discursos del hoy prófugo ex-presidente Alberto Fujimori, donde éste también expresaba la necesidad de "estudiar con sumo cuidado la posibilidad de restablecer la pena de muerte"(2). La pena de muerte inicialmente fue concebida como una aflicción, retributiva originada por la comisión de un delito, apareciendo así prácticamente en la totalidad de las leyes antiguas. La ejecución de esta pena se puede encontrar a lo largo de la historia universal, dejando traslucir además su carácter de venganza y como factor de estabilización de poder. A partir del siglo XVIII, es que esta forma de pena es cada vez más cuestionada, convirtiéndose en la actualidad en un tema muy conflictivo. Un gran número de organizaciones internacionales, junto a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se han puesto como tarea, la proscripción de la pena de muerte a nivel mundial. En este marco el actual Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, expresó su apoyo a la tendencia mundial a eliminar la pena de muerte y reiteró la importancia de que los gobiernos respeten las leyes internacionales de derechos humanos. Durante una conferencia de prensa llevada el 11 de enero del año en curso, Ban afirmó que el derecho a la vida es precioso “y debe ser respetado” y sostuvo que todas las personas tienen derecho a vivir con dignidad. “Reconozco la tendencia de la ley internacional hacia una eliminación final de la pena de muerte y respaldo esa tendencia”, dijo el Secretario General(3). El Perú esta dentro de una lista de 15 países, que son considerados por la Organización de las Naciones Unidas como "abolisionistas"(4), dichos países todavía no han abolido la pena capital totalmente, como lo hicieron ya 77 países en el mundo. Sin embargo como ya se declaró en esta página, el objetivo de Alan García es el de querer crearse un Carrillón Mozartiano o una Flauta Mágica, para así poder manejar a la sociedad peruana a su parecer, finalmente quedandose en la impunidad que es garante de su libertad. La relación de Alan García y la muerte queda cada vez más clara para todos. El querer de manera reincidente de implantar por ley la ejecución física, como manera de ajusticiamiento, nos explica su actuar en la crisis del amotinamiento de los penales de los años 80’ y su triste desenlace. El ex estudiante de L'universite Paris-sorbonne, nos trata de inculcar el sentimiento de venganza como concepto de justicia. Nos intenta indicar, qué se hace con las personas que hayan cometido faltas y penas ante la sociedad. Pretende darnos una visión de su concepto herrado sobre la vida y sus valores que en su razonar se encierran. Donde, al parecer el aniquilamiento es algo, ya inclusive necesario para una sociedad moderna. Existen diferentes cuentos del mundo de fantasía europeo, donde siempre encontramos un instrumento como arma de manejo de masas: La Flauta Mágica de Mozart, El flautista de Amelín, etc. ¿Es quizás lo único que éste señor aprendió, en su estadía por el Viejo Continente? Tomemos a Alan García por su palabra, cuando el
dice que la política se pone de espalda a las necesidades del pueblo
y demostremos que el Perú no es un país del rencor y venganza.
1.- http://www.rpp.com.pe |
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