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ISIDORO
GAMARRA El 2 de enero se cumplen cien años del nacimiento de Isidoro Gamarra Ramírez, un incansable luchador por dotar de conciencia, organización sindical y forjar la unidad de los trabajadores no solo por el salario sino para alcanzar el poder político y transformar la sociedad terminando con la explotación capitalista. Gamarra se yergue como uno de los paradigmas del sindicalismo de clase durante el siglo XX. Un ejemplar militante comunista y líder histórico de la CGTP. Surgido del fragor de las luchas de la clase obrera, sencillo y modesto en su personalidad, su prédica y su práctica estuvieron lejos del culto al ego, poses mesiánicas o gestos vanidosos que exhiben algunos “dirigentes”. Con la firmeza y consecuencia en sus ideales se ganó el aprecio y reconocimiento de sus compañeros, camaradas y militantes de la izquierda, igualmente fue respetado hasta por quienes no compartían ni sus luchas ni sus ideas. Obrero de construcción civil desde los 14 años, ya como dirigente contribuyó en forma resuelta al crecimiento y fortalecimiento de su Federación. Isidoro Gamarra ha sido pieza clave en el movimiento sindical peruano. Su autoridad y convocatoria desató el temor y odio de clase de los empresarios y los gobiernos de turno serviles del Imperialismo norteamericano. Detenido y preso en diferentes cárceles del país, desde “El Sexto” hasta “El Frontón”, no obstante los tiempos más difíciles no lo doblegaron ni lo llevaron a claudicar de sus principios y su fe en su partido y en su clase. Al servicio de la clase obrera Entre el 8 y 14 de junio de 1968, el Comité de Defensa y Unificación Sindical Clasista (CDUS), luego de casi dos años de intensa labor, realizó el Primer Congreso Nacional y por unanimidad resuelve la reconstrucción de la CGTP con las mismas banderas del sindicalismo clasista con las que Mariátegui la fundara en 1929. Renacía la central mariateguista después que el 12 de noviembre de 1930 fuera perseguida e ilegalizada por la dictadura de Sánchez Cerro. Ese Primer Congreso eligió a Isidoro Gamarra como Secretario General de la CGTP por su infatigable lucha en defensa de los trabajadores, y desde entonces su figura como líder obrero se agigantó para alcanzar el reconocimiento de los trabajadores y del movimiento popular. Al año siguiente, del 6 al 8 de diciembre de 1969 el Primer Congreso Extraordinario de la CGTP lo elige Presidente, nuevo cargo creado con propósitos decorativos, sin embargo Isidoro Gamarra supo sacarle brillo robusteciendo su identificación con los trabajadores hasta convertirse en un símbolo de la época. Su vida sindical estuvo marcada por grandes gestas proletarias de movilizaciones, paros, marchas y jornadas de lucha que le imprimieron sello de clase y de combate al sindicalismo peruano, destacando el exitoso paro nacional del 19 de julio de 1977, al que la derecha y la prensa reaccionaria tildaron como “martes rojo” y al que algunos grupos ultra izquierdistas se opusieron calificándolo de “revisionista”. Ni la represión desatada con miles de despedidos, presos, deportados y locales sindicales intervenidos pudieron detener la vorágine de lucha de la central y de Isidoro Gamarra. Nuevamente se repetían tiempos de duras políticas económicas contra el pueblo, esta vez aplicadas por la dictadura de Morales Bermúdez quien desmontaba las medidas antiimperialistas y de corte progresista del General Juan Velasco Alvarado a las que los trabajadores respaldaron sin hipotecar jamás su independencia política de clase. Los empresarios recomponían sus fuerzas y se preparaban para retomar el poder total. Los gobiernos de Belaunde entre 1980 y 1985 y de Alan García en su primer periodo 1985-1990 lo encontraron erguido al frente de la central mariateguista defendiendo sin tregua a los trabajadores, siempre junto a su clase. En los últimos años de su vida, a pesar de su avanzada edad, condenó enérgicamente la ofensiva neoliberal implementadas por la dictadura de Fujimori y las funestas consecuencias que acarrearon, hasta hoy, contra la organización sindical, la legislación y los derechos laborales. Militante comunista Desde su juventud Isidoro Gamarra comprendió que para terminar con la vil explotación capitalista y lograr la liberación definitiva de los trabajadores no es suficiente la lucha sindical, es necesario construir el instrumento político de transformación revolucionaria de la sociedad peruana. Por ello, entre setiembre y octubre de 1930, cuando integraba el Comité de Desocupados de los trabajadores del andamio, decidió su ingreso al Partido Comunista Peruano, el Partido de la clase obrera fundado por José Carlos Mariátegui, militando primero en la Federación Juvenil Comunista de la que poco tiempo después fue elegido Secretario General. Eran tiempos duros de trabajo clandestino. Convencido que proletarios y comunistas tienen intereses comunes y que las luchas de ambos se entrelazan para transformar la sociedad, sus acciones como dirigente sindical siempre estuvieron unidas a su militancia en el Partido al que no abandonó jamás hasta el último aliento de su vida el 30 de marzo de 1999. Militante disciplinado en la aplicación de la línea política y persistente organizador de bases, elegido en congresos nacionales muchas veces con la más alta votación al Comité Central y a la Comisión Política. Isidoro Gamarra se inscribe en la galería de dirigentes sindicales comunistas de la estirpe de Avelino Navarro, Gamaniel Blanco, Emiliano Huamantica, Simón Herrera Farfán, Cristóbal Espinola, Pedro Huilca, todos ellos forjadores del sindicalismo de clase en el Perú, tenaces defensores de los trabajadores, leales con su Partido, ejemplo de consecuencia y alta moral comunista, expresión viva de la clase obrera combativa y revolucionaria. El centenario de su nacimiento plantea a toda la izquierda peruana un balance del sindicalismo clasista y la lucha por la transformación democrática y el socialismo en nuestra patria.
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