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Alejandra Adoum

No se me ocurre nada mejor que comenzar esta carta con una referencia al rotundo 8 a 1 con el que ganó el SÍ en las elecciones del domingo 15. Creo que el resto es la explicación lógica de por qué el triunfo fue tan rotundo. Digamos que triunfó el NO a la corrupción, el NO a la partidocracia, el NO a la prepotencia, el NO al tedio y al aburrimiento, el NO a la podredumbre congresal de la que ya todo el mundo (al menos el 80 por ciento de los votantes) está más que "jarto", como pronunciarían los paisas.

Las cosas marchan bastante bien, en medio de todo. Correa con 82% de popularidad mientras el desgaste del Congreso avanza a pasos agigantados. La gente aplaude los frentes que el presidente se ha abierto con la oligarquía de Guayaquil, que ya no sabe cómo responder aunque hay que estar alertas pues suelen recuperarse de los letargos post electorales con tradicional astucia. Digamos que el hombre va cumpliendo sus ofertas de campaña y recabando apoyo incluso entre quienes votaron por el bananero, obnubilados por los ofrecimientos sin pies ni cabeza que hizo durante el periplo electoral.

Incluso algunas cosas que parecían obedecer a una alta dosis de improvisación al comienzo, van encajando en un puzzle que seguramente estaba diseñado de antemano. Nos dijimos que resultaba irresponsable, por decir lo menos, que habiendo sido la Constituyente el caballito de batalla, presentaran un estatuto incompleto, lleno de vicios de legalidad, ajeno incluso a determinada normativa constitucional. Las idas y vueltas en el Parlamento, las discusiones, los debates, las broncas entre las distintas instancias de poder han evidenciado justamente la voracidad de la partidocracia y la mañosería del Congreso. Eso mismo derivó en que la gente no solo apoyara el llamado a la Constituyente sino que clamara por ella.

A través de decisiones que parecerían no tener mucha importancia, Correa se va congraciando con los militares (que quedaron heridos de muerte tras la desaparición de la Ministra de Defensa). Declaró la emergencia vial en el país y encargó los trabajos pertinentes al Cuerpo de Ingenieros del Ejército, con lo cual obviamente el gremio civil correspondiente puso el grito en el cielo. Como sabrás, aquí las constructoras han hecho jugosísimos negocios y si hay algún ministro de Obras Públicas que no haya medrado de licitaciones mal habidas y comisiones millonarias... que lance la primera piedra.

Se atacó muy fuertemente al ministro de Economía porque cuando dijo que no estábamos en capacidad de pagar lo correspondiente a la deuda, los bonos ecuatorianos bajaron unos cuantos puntos en el exterior. Una semana después de las declaraciones optó por pagarla, sin siquiera acogerse al periodo de gracia de 30 días que los organismos financieros conceden. Se supo luego que el gobierno venezolano había adquirido los bonos a buen precio y se trata de un gobierno con el que se han firmado varios convenios de distinta índole, incluso la creación de un banco que concederá microcréditos a pequeños empresarios que resultan no ser "sujetos de crédito" en la banca tradicional.

Venezuela puso a disposición del gobierno ecuatoriano tres o cuatro aviones para que los migrantes que vinieron a vacacionar por Navidad y Año Nuevo pudieran regresar a España y no perder su trabajo, tras ser estafados por la aerolínea que los trajo en diciembre.

Duplicó el "bono solidario" y el "bono de la vivienda" y no lanzó el paquetazo económico que solía adoptarse en los primeros días de gestión, aprovechando la popularidad de los mandatarios electos.

No vacila en desenmascarar los intereses que están detrás de las sacrosantas "fuerzas vivas", sobre todo de Guayas, que se oponen a la provincialización de uno de sus cantones más importantes pese a que el partido político mayoritario al que pertenecen ofreció a diestra y siniestra durante la campaña elevar de categoría territorial a Santa Elena. Sucede que a esas mismas fuerzas vivas pertenecen los vivos que se han aprovechado de uno de los balnearios más importantes del país, Salinas, aunque tras haberse levantado con las platas ya no vacacionan allí sino, obviamente, en las Bahamas, Miami, Araba o Puerto Rico.

De algo ha servido toda la cantaleta y sobre todo el trabajo hecho por los movimientos sociales para fortalecer eso que se llama "participación ciudadana". Los forajidos ya fueron un ejemplo de eso cuando se lanzaron a las calles a sacar a Gutiérrez de Palacio. Pero se trató de un movimiento fundamentalmente serrano y de clase media. Ahora hay muchedumbres significativas que se instalan en las puertas de la Fiscalía de la Nación o del Tribunal Supremo Electoral a la hora de exigir que los nombramientos no obedezcan a la tradicional manipulación partidista o que se de paso a la consulta popular.

Hasta resulta reconfortante que el presidente haya dejado plantado a un alto funcionario de la embajada yanqui en su despacho por atender alguna festividad provincial de la que no pudo regresar a tiempo y que se excuse, como si se tratara de cualquier VIP tercermundista, sin temblar ni arredrarse. Nos encanta que cite al Ché en el Colegio Militar donde fue velada la ex Ministra, que cante a Serrat (a quien por cierto recibió muy puntualmente para condecorarle con una de esas medallas al mérito).

Vivimos un momento en el que la confrontación gusta, pero sobre todo si viene del buen lado y se produce contra quien por eso mismo se la merece. Ojalá, claro, que esto no resulte en aquello de "arranque de caballo y parada de mula". Porque si esta vez no aprovechamos incluso el contexto regional positivo para ser creativos, hacer nuevas alianzas, diversificar las dependencias, tendremos que "esperar echados", como decimos aquí, otra oportunidad similar.

Las cosas cambian con velocidad inusitada pero saludable: hasta aquí siguen llevando las de perder quienes siempre ganaron con artilugios, subterfugios, porquerías. Como para seguir teniendo esperanza. En todo caso, la dignidad campea en los altos mandos, pese a algunos despropósitos por ahora sobre todo verbales. Pero hasta eso empieza a gustar a algunos. Hace un par de semanas el presidente arremetió contra una de las universidades más prestigiadas y caras (ahí estudia el hijo mío y conozco en detalle algunos manejos extraños), con nombres y apellidos de las autoridades, para denunciar que esa institución, que se supone es "una entidad sin fines de lucro, cobra a sus estudiantes 8 mil dólares por año y ni siquiera paga impuestos". El Decano es un editorialista de los más reaccionarios del país y a la universidad está vinculada una serie de empresarios trogloditas. El "man", como dicen los jóvenes, sabe por dónde hace llegar los mensajes.

El ministro de Economía fue invitado a bajar de su despacho por unos manifestantes, sobre todo indígenas, que se dirigían al Palacio de Gobierno a reiterarle una vez más al presidente su apoyo a la constituyente y las cámaras se hicieron presentes para filmar las consignas que se gritaban en presencia del ministro. "Queremos mejor educación", "mejores servicios de salud"... y otras más a las que Patiño agregó, como última, la más importante: "y tierra para el que la trabaja".

Así van las cosas en mi país, con horizonte.


*Escritor boliviano, cineasta, periodista, fotógrafo y especialista en comunicación para el desarrollo. Es autor de una veintena de libros y películas documentales, y ha trabajado en seis continentes en proyectos de comunicación participativa para el cambio social. Es Director Ejecutivo del Consorcio de Comunicación para el Cambio Social

 

 
 



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