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Contrapeso a los gigantes

Eirik Vold

Telesur es el nombre de un nuevo canal de televisión latinoamericano, y probablemente el más osado proyecto mediático en la nueva historia del continente. Si las ambiciones de los fundadores son satisfechas, también será el mas importante.

Con su oficina principal en Caracas, Venezuela, y con los dólares petroleros del gobierno de Chávez como plataforma financiera, Telesur va a desafiar la hegemonía de la información de los gigantes multinacionales mediáticos. Puede llegar a ser un Al Jazeera latinoamericano?

¿Cuál es la capital de Italia?
Roma.
¿Cuál es la capital de Paraguay?
No sé.

Es domingo por la tarde, y el programa de TV más popular de Venezuela”Aló Presidente”, se ve en millones de pantallas en los hogares Venezolanos. El Presidente Hugo Chávez Frías inaugura un hospital en un barrio pobre, habla de la caza de cocodrilos y otros cuentos de su niñez, y arremete contra el imperialismo de los EEUU. Por lo tanto, nada nuevo. No antes de que la transmisión se corte por una de las muchas pausas para propaganda política, anuncio de programas, y cosas parecidas. El muchacho con rasgos de indígena que es examinado en geografía es para ilustrar un imperialismo cultural que ha hecho que la gente esté más interesada en Europa y EEUU que en su propio continente. Un imperialismo cultural que constituye uno de los varios componentes de una infra-estructura colonial calculada para saquear los recursos de América Latina, dividir y dominar.

El problema está descrito, la pausa llega al final y se presenta la solución. Esta se llama Telesur y es un canal con capital estatal de Venezuela, Argentina, Cuba y Uruguay. El canal promete” trabajar para llevar adelante la diversidad de las muchas culturas del continente, y su integración cultural y económica”. Todo como una alternativa a la masiva dominación de los consorcios mediáticos multinacionales sobre las ofertas de información, en y acerca de la región. Parece que las fuerzas de izquierda en América Latina están en camino de llevar la ofensiva política a la arena mediática.

¿Puede esto volverse una Al-Jazeera latinoamericana?, me pregunto, mientras voy rumbo a las oficinas principales de Telesur, en un moto-taxi, eludiendo las muchos trancazos de las calles de Caracas.

LA IDEA DE TELESUR

“Fue Fidel el que nos dio la idea”. El director de información de Telesur, Jorge Botero, inicia la conversación con entusiasmo. Que el director de información se tutee con el presidente de Cuba, confirma el presentimiento de que no es casualidad quién lleva las riendas en este proyecto. En el 2002, Botero y un grupo de periodistas independientes de América Latina estaban en La Habana para discutir acerca de la hegemonía mediática del neo-liberalismo, cuando de improviso, Fidel Castro exclamó:” ¿por qué Uds. no hacen su propio canal, su propia CNN?”.

“La idea era temeraria, y muchos al principio no la tomaron seriamente porque en esos momentos el periodismo alternativo estaba muy marginalizado y la gente no tenía ambiciones”. A Botero, sin embargo, no le falta ambiciones. El hombre ha dedicado 25 de sus 49 años a la profesión periodística en su país, Colombia, ha trabajado en diarios, radio y TV, como empleado fijo y periodista freelance. Ha ganado varios premios por su actividad, entre ellos el ” Rey de España”, muchas veces comparado con el más conocido premio Pullitzer, y Nuevo Periodismo, con fondos dispuestos por el famoso escritor Gabriel Garcìa Márquez.

Pero a pesar de los premios internacionales, la vida periodística en Colombia no era tan glamorosa. En muy pocos lugares del mundo los periodistas corren mas peligro de ser asesinado por ejercer sus deberes. Como ejemplar crítico de la profesión Botero ha tenido sus luchas. Fue, por ejemplo, despedido varias veces por haber revelado los crimenes “la gente equivocada”, los poderosos de la sociedad. Pero ahora, respaldado de los millones petroleros de Chávez y reconocidos corresponsales esparcidos desde los EEUU a Argentina, él y Telesur lideran la contra ofensiva cuyo objetivo es nada menos que ”tumbar la hegemonía mediática del imperio”.

¿Cree usted que Telesur pueda jugar un rol parecido al de Al-Jazeera en Afganistán e Irak?

“Nosotros tenemos algunas de las mismas ambiciones. Al-Jazeera logró romper lo que creíamos era un muro impenetrable de información tendenciosa acerca de las invasiones de los EEUU. Ellos fueron a donde periodistas serviles e interesados no fueron, y cuentan al mundo las historias que a los EEUU no les conviene que se conozcan.

Algo de lo más importante de Al-Jazeera es que se ha vuelto un permanente contrapeso contra los gigantes mediáticos, y también como fuente para otros medios. Nuestro objetivo es hacer lo mismo. Nosotros queremos que la realidad latinoamericana se presente por los propios latinoamericanos”.

Para aquellos que tienen un cierto conocimiento de la situación de la prensa en América Latina, no es difícil comprender la importancia del proyecto. La creciente marginalización política y económica de la población del continente se ha ido agravando paralelmente con la marginalización en el mercado de la información. Las masas populares no solo son ignorados por la prensa, sino también lo son idiomáticamente (una parte importante de la población autóctona tiene limitados o ningún conocimiento del español) y culturalmente ajenizados, ignorados y reducidos a consumidores de tele-novelas y noticias producidas por el capital mediático transnacional.

GOLPE DE ESTADO Y PODER MEDIATICO

Como ejemplo concreto de la necesidad de fuentes de noticias alternativas el director de información Botero saca a relucir el golpe de estado en Venezuela en 2002. Cuando sacaron a Chávez del palacio presidencial a punta de fusil, todos los canales privados leyeron una carta, en la que él se hacia responsable de las muertes producidas horas antes, durante unas manifestaciones, renunciaba como presidente y solicitaba asilo en Cuba.

“La carta era falsa, pero no había nadie que lo dijera. Los canales de television y los diarios en este continente están tan sometidos a los intereses del imperio que no se preocupan de asegurar ni siquiera los mínimos derechos a la información de la gente”.

Mientras que cientos de miles salieron a las calles de Caracas a exigir la reposición del presidente legitimamente electo, Hugo Chávez, el eco del cuento de CNN sobre la “transición democrática” recorría todo el continente latinoamericano, y en Caracas la radio y televisión reportaba de calles vacías. En ese momento los golpistas ya habían cerrado las pocas radios locales y canales de t.v. que estaban dispuestos a transmitir lo que realemente estaba sucediendo. Botero continúa: “¿Cómo nosotros no hubieramos podido ayudar en esas circunstancias? Claro, en este caso la verdad salió luego de que el pueblo salió y derrotó los golpistas, pero veamos a Haití. ¿Quién sabe qué fue lo que realmente sucedió cuando Aristide fue derrocado? Solo tenemos la historia de los vencedores de la guerra, contada por las grandes agencias de noticias”.

A pesar de las similtudes, el director de información no está completamente convencido de la comparación con sus colegas árabes. “Al-Jazeera tiene enormes recursos financieros. Sumas impensables que nosotros no podemos ni soñar. Nosotros no estamos en una situación de dependencia con nuestros inversionistas, algo que nos da otro tipo de libertad, por ejemplo, en lo que respecta a cubrir conflictos sociales dentro de una sociedad”.

Entre tanto la pregunta es, qué clase de libertad tiene el canal en relación con el estado venezolano, que tiene el 51 % del capital? Resulta que el presidente de Telesur no es otro que Andrés Izarra, el Ministro de Comunicaciones de Venezuela, lo que significa que tambien está involucrado en la dirección del canal estatal, Canal 8. A excepción del programa dominical de Chávez, y algunos programas deportivos, el Canal 8 tiene una limitada popularidad en las masas y está matizado por programas políticos, con una clara agenda pro-gobierno, y producidos con pequeños recursos. Se ve también que los locales de producción de Telesur se construyen al lado de los locales del mencionado canal, lo cual da razones para un cierto escepticismo. Pero Botero objeta:

“Nosotros tenemos nuestra integridad periodística, y nuestra independencia en relación a los inversionistas. Telesur no tiene en mira apoyar a partidos o gobiernos específicos. Todo lo contrario, este proyecto surgió como consecuencia de una necesidad no satisfecha de información, y surge de los pueblos latinoamericanos. Lo que sí es cierto es que nosotros y los gobiernos que han invertido en Telesur, vemos la necesidad de brindarle a la gente otras informaciones de las que ofrecen la CNN y los demás canales privados dominantes. Esto no va a ser una comunicación desde arriba o un órgano de prensa de los inversionistas. Lo que estamos logrando es que el pueblo latinoamericano tenga su propio espacio donde puede contar sus propias historias. Así vamos a asegurar que se cumpla el derecho de información veraz que tiene el pueblo, pero que no le interesa al poder mediatico del imperio”.

Y parece que Botero tiene razón. Solo tres días después que Telesur comenzó sus transmisiones, Izarra anunció su renuncia como Ministro de Comunicaciones de Venezuela, para así poder dedicarse a tiempo completo a Telesur.

“La verdad es que mas del capital de los inversionistas, nuestra fortaleza está en los recursos humanos. Es abrumadora la clase de periodistas que se ha sumado a nuestro equipo”, argumenta Botero, y menciona una serie de periodistas cuyas curriculas indican una calidad profesional que nada tiene que envidiar a la suya que ciertamente es impresionante. “Esta es gente que no se deja manipular por nadie, gente con integridad periodística”.

Como el “niño consentido” de la izquierda global en el frente mediático, el canal también ha atraído a un importante grupo de intelectuales, como asesores mas o menos formalemente organizados, entre ellos el escritor anglo-paquistaní Tariq Ali, el uruguayo Eduardo Galeano y Noam Chomsky, quienes también han apoyado la visión de que el canal tenga su independencia.

ESTRATEGIA DE GUERRA ELECTRONICA

Recientemente el Congreso de los EEUU aprobó una resolución dirigida a aplastar a Telesur, ya que “el canal difundirá propaganda anti-americana”, y el embajador de los EEUU en Venezuela, William Brownfield, no descarta reacciones fuertes, si “ se ven afectados los intereses americanos “. Por el momento el Congreso ha otorgado 10 millones de dólares para tales fines, que es tanto como el capital inicial que tiene Telesur. El antes mencionado golpe de estado en Venezuela nos da una pequeña muestra de cómo se puede utilizar ese dinero. Para evitar que la mentira de la “renuncia voluntaria“ de Chávez fracasase, durante la fase inicial del golpe fue necesario que el canal 8 no saliera al aire. Con ese motivo, desde las instalaciones de un canal de televisión en México se bloquearon las señales del canal estatal, lo que fue planeado con mucha anticipación. Mientras Chávez estaba prisionero y parecía que los golpistas ganarían, el exilado cubano venezolano y magnate mediático latinoamericano, Gustavo Cisneros, quien también es amigo personal de Bush, se jactaba abiertamente de como se había ganado la guerra mediatica.

Hasta el momento no existe ninguna razón para creer que Telesur corra el mismo destino como los bombardeados locales de Al-Jazeera en el Medio Oriente, pero según el Presidente Chávez, se está preparando para la “estrategia de guerra electrónica”. Y en el supuesto de que el canal logre mantener sus señales en el aire, no cabe duda de que U.S.A. saldrá perdiendo en una guerra de este tipo, porque no sólo es difícil justificar el uso de millones de dolares para aplastar un canal de televisión, sino que con sus medidas agresivas el Congreso americano se encarga de que Telesur entre en la escena de la mejor manera posible: como la voz del Sur, que el imperio trata de amordazar.

A parte de su producción propia, Telesur se basa en colaboración con otros canales televisivos del continente. Se están elaborando, entre otras cosas, propuestas de colaboración un canale estatal de Brasil cuyo objetivo es crear un perfil parecido al de Telesur. En este respecto la iniciativa de Izarra sobre una posible alianza estratégica con Al-Jazeera quizás no era inesperada, pero igual puede tener consecuencias trascendentales. “El canal es para nosotros una opción natural como socio colaborador, mas que todo en lo que respecta a producción de noticias y material de fondo del Medio Oriente. ¿Qué otro canal tiene 18 corresponsales independientes en el interior de Irak cubriendo la guerra?”, pregunta retoricamente.

En el caso que Telesur logre realizar su potencial, hecho posible por las corrientes políticas actuales de América Latina , los gobiernos de izquierda y los movimientos sociales del continente habrán logrado su arma en la guerra de la información. Con una colaboración con Al-Jazeera, el movimiento global contra el imperio tendrá la suya.


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